domingo, 17 de mayo de 2015

"Mad Max: Fury Road": cortocircuito feminista


Internet se ha cabreado por vigésima vez esta semana. Lo que pasa es que cada vez resulta más ridículo y más empoderante para todos los que andamos tras la búsqueda de la igualdad. En cada pataleta, los que no entienden nada se ponen más en evidencia y se alejan de esa humanidad que, muy poco a poco, se convierte en normalidad. Acusan a Miller de esconder una agenda política y convertir la franquicia en un panfleto feminista que somete a su viril prota a los deseos de una mujer. ¿Qué se habrán creído esas? ¿Iguales? ¿Con personalidad y capacidad de decisión?


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A la Furiosa de Fury Road la vemos constantemente en casa, en el trabajo, en las calles, respirando la ceniza que rodea a la mujer en su día a día; lo "único" que ha hecho George Miller ha sido plantarla en un blockbuster como la heroína carismática que es, apoyada y nunca solapada por el protagonista masculino, sin necesidad de una relación amorosa en plena rebeldía postapocalíptica y con el único objetivo de restaurar la libertad e identidad femeninas relegadas al rol de máquinas reproductoras. Si se acabara el mundo mañana, ¿cuál sería el papel de la mujer? Acojona pensar que sería este.

El tercer acto de la película se ha ocultado en toda la promo, y su evolución choca frontalmente con el espectador medio que identifica acción con testosterona, pero la forma en la que Furiosa, las aliadas y las novias (relativamente en apuros) del patriarca Immortan Joe luchan contra lo establecido es una forma universal de petarlo: son guerreras, tienen valor, se revelan contra un dictador, toman las riendas, cuentan balas, se cuestionan su lugar en el mundo. Pero es que además son mujeres, un género poco y mal representado (objetos sexuales, mártires, víctimas, apoyos del héroe) en la acción, y eso implica un paso adelante: la mitad de la población pueda sentirse identificada y valorada con este espectáculo femenino, sin perder sus explosiones, armas, sangre, persecuciones e identidad general.


Acostumbramos a medir la brecha de género en el cine bajo métricas simplistas, como el test de Bechdel, pero cuánta brecha existe y de qué tipo tiene más que ver con el chip que tengamos puesto: el de los estándares de Hollywood o el que sostiene que los personajes femeninos pueden pensar, sentir, luchar y sangrar. A pesar de que su hogar ha sido destruido y extorsionado por el hombre, veo mucha compasión en las filas de Furiosa: Splendid tiene su regla de "nada de muertes innecesarias", Capable le muestra a Nux que el amor puede redimirle y las novias no dejan de ser damiselas en apuros. Hay flecos, pero Fury Road se esfuerza en mostrar lo que es justo para la mujer, que se le ofrezcan armas y tanques del mismo modo que se le ofrecen a los hombres, donde nunca solemos encontrarlo. Cuanto antes normalicemos la presencia femenina poderosa en medios tradicionalmente masculinos, antes podremos explotar un territorio que tiene mucho que ofrecer. Bueno, y conseguir la igualdad. Eso también molaría. 


Da un poco de miedillo ver peligrar un status con el que se ha nacido, pero las mujeres no somos una amenaza; solo queremos que los hombres pierdan sus privilegios ante la radical idea feminazi de que todos tengamos las mismas posibilidades de base. Fury Road comete algunos pequeños errores y sigue sirviéndose de algunos clichés para montar su universo, pero Miller ha tenido la inusitada percepción de que los personajes femeninos pueden ser tan complejos e interesantes como los masculinos, y se ha posicionado explícitamente a favor de ello, y eso nos ha puesto a todas una sonrisa en la boca. Yo no sé en qué mundo vivimos, pero no me importaría acostumbrarme a esta locura de explorar nuevos caminos, ser protas (bien escritas) alguna que otra vez y que se empiece a tratarnos como personas.

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